viernes, agosto 29, 2003

Es viernes y me voy a casa

Querido diario,
hoy ha sido terrible!!! Después de semanas sin entrar en tí, he descubierto que hay un freaky que habla de peces que te está utilizando.
Hoy me he tocado los güitis. Después de obtener mi pasaporte proyankee, podríamos decir que no he hecho nada de provecho. Como es viernes, mi compañero hetero de laboratorio se ha traído el DVD de mision imposible 2 y en eso hemos empleado la mañana. Aparte, me he dedicado a mirar qué distancia hay entre Houston y Galveston (que es como la Comarca en USA). 73 y pico Km. Pablete tendremos que hacer carretera!!
La jornada laboral ha acabado con el ya clásico vermut de los viernes.
Estoy tan feliz de tener a alguien que me escuche...

La suciedad está en la ropa y...

Sí, amigos. No se puede limpiar algo sin ensuciar otra cosa simultáneamente. Es decir, podríamos aplicar el segundo principio de la termodinámica a la porquería y acabar enunciando que "la suciedad ni se crea ni se destruye, simplemente se transforma", es decir: cambia de sitio o de forma, aunque, y esto es lo revelador y asombroso, la PORQUERÍA SIGUE ENTRE NOSOTROS. No nos confundamos, esto no es un manifiesto ni una diatriba en favor de la suciedad, ni un complot anti-empleadas-del-hogar, ni un atentado filosófico contra las empresas que se dedican a la venta de productos de limpieza. Simplemente me gustaría defender al polvo y a las pelusas. Ellas también tienen derecho a existir, ya que son criaturas del señor, igual que nosotros, los lémures o las iguanas o el ornitorrinco. Somos todos polvo de estrellas, entes forjados a través del vasto océano de las eras geológicas a partir de los átomos provinientes del Big Bang, somos tan hermanos del orangután como de la Escherichia coli y de la más humilde de las pelusas que pueden estar debajo de cualquier cama (por ejemplo la mía, no dudéis de ello). Así, cada vez que paséis la mopa por el suelo del comedor pensad que estáis jugando a ser Dios con la pobre porquería. Y ni Dios puede contravenir las leyes naturales que nos hacen ser a todos Uno. Somos tan mierda como la misma mierda, Aleluya!